“Programados para creer”
La incertidumbre y la creencia.
Hoy comentaré un documental del programa REDES (programa de divulgación científica de tve2) con el título “Programados para creer”, donde Eduard Punset entrevista al psicólogo Bruce Hood, el cuál lleva tiempo estudiando este caso singular.
“¿Vamos cada vez a un mundo más lógico?”
Parece que a los científicos actuales esta cuestión les ha dado en las narices, ya que el panorama científico parecía estar seguro de ello. La ciencia que desde sus inicios ha trabajado en desarrollar cada vez más su lenguaje lógico-matemático en una búsqueda de dar explicación a los interrogantes de la vida, ahora se encuentra ante una contradicción. Atender a una totalidad natural compuesta de lógica y espontaneidad aleatoria donde con su lenguaje sólo podrá ocuparse de una de esas dos partes.
“Nuestra vida está salpicada de fenómenos extraños.” 
(Bruce Hood, Psicólogo de la Universidad de Bristol)
Aunque nuevos estudios psicológicos y neurológicos dejan claro que somos seres racionales, existe una parte que posee un libre albedrío que ni la ciencia ni la razón pueden entender. Acostumbrados a seguir patrones mentales, nos topamos con lo imprevisible que compone la naturaleza. Aunque el propio Bruce Hood nos dice que “al cerebro le cuesta generar actividad aleatoria”; la realidad en la que nos movemos sí la tiene; y esto debe darnos que pensar sobre el aplastante dominio de los aspectos más racionales. Quedando esta espontaneidad fuera de nuestra forma de conceptualizar el conocimiento.
El ser humano necesita ejercer ese “don” racional para explicar la realidad, pero tan necesario se vuelve esto como la incertidumbre que rodea nuestras vidas.

“No nos gustan los resultados impredecibles, nos gusta saber lo que va a pasar.”
Bruce Hood
La incertidumbre como hecho de que algo sucede y se nos escapa de las manos. Un niño de un año vive esto a cada paso. Interpretamos el mundo todo el tiempo. Pero sentimos tan necesario como ese proceso, otro de instintivo y con mayor índice de errores, que compensa por completo nuestra forma de ver el mundo.
No tenemos un acceso directo a la realidad, sino que poseemos mecanismos neuronales –cerebrales- que incluyen muchos procesos inconscientes que nos permiten interpretar lo que experimentamos. Con ello, nosotros completamos la información que percibimos.
Un ejemplo que muestra el documental es el de la ‘Ilusión de Kanizsa’. Vemos un cuadrado donde no lo hay, principalmente, porque nuestro cerebro completa la información que el dibujo da. En este caso, la corteza visual –en la parte posterior del cerebro- es quien completa dicha información para crear la propia experiencia. La manera en que interpretas el mundo es la forma en que lo ves. Y no sólo parece que nos es necesaria una de esas formas de ver, sino que ambas son importantísimas. Por ejemplo, cuando usamos la expresión: ‘esto me huele mal’, nuestra intuición está detrás avisándonos de que hay algo que no cuadra. Esto carece de razones científicas, ya que no tenemos las herramientas para aplicarlas. Pero la seguridad que nos da es casi tan valiosa como la que tenemos ante la certeza de que 2 más 2 es igual 4.
Pero por otro lado, tendemos a maximizar las casualidades. Por ejemplo, encontrar a alguien en una fiesta que haya nacido el mismo día que tú, por muy difícil que te parezca, no lo es tanto. Tienes el 50% de probabilidades sólo con que haya unas 23 personas más. O el hecho de percibir la mirada de otro estando de espaldas. Es cierto que a veces nos giramos y nos están mirando, pero son muchas más las veces que nos giramos y no hay nadie. Lo que sucede es que no recordamos los errores, como si nuestro cerebro diese mayor importancia a los aciertos en estos casos, para justificar así una conducta irracional.
El psicólogo experimental británico nos cuenta como las personas “en cualquier situación en la que no saben lo que les va a pasar, tienen que hacer algo. Si evitas que alguien haga esos rituales las cosas le saldrán peor, ya que no tendrá la sensación de control que le ayuda a que las cosas le salgan bien”. Como si estuviésemos ante un placebo mental propio de la especie.
Por tanto, conclusiones como: ‘necesitamos de esa dimensión sobre-natural’; se vuelven, en contra tal vez a lo que se esperaba, casos en los que es menester prestar mucha atención ya que de alguna manera forman una importante parte de nosotros.
Después de ñps expuesto, para terminar, me quedo con dos conclusiones de Eduard Punset al final de la entrevista.
“Hay muchas más cuestiones que no tienen respuesta que cuestiones que la tienen, y eso no lo deberíamos olvidar nunca”.
“No es verdad que caminamos a un mundo en que las decisiones serán necesariamente, cada vez más lógicas. No es cierto hay una remola, hay un lastre, hay una herencia sobrenatural, mágica, dogmática. Que nos favorece algunas veces y otras veces es nefasta, pero que esta ahí casi como estaba hace miles, miles de años.”
Parte 1/3
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“Programados para creer” « Letrasamontonadas's Blog dijo esto en noviembre 2, 2010 a 4:19 pm |